editorial
Ocurre un hecho y como hongos después de las lluvias, aparecen aprendices de brujos, desplumados pichones de periodistas, queriendo tener las verdades sobre la circunstancia.
Porque, capaz usted se dio cuenta, los periodistas de fuste hay que buscarlos con lupa.
No había terminado el evento electoral y ya se afilaban las uñas para discurrir sobre ministerios y las relaciones con Argentina. Menos Menecucho todos iban a ocupar los ministerios.
El corte del puente era el desiderátum. Ya parecía que el presidente electo iba a tener alguna reunión secreta – y li-bidinosa poco menos – con la Presidenta Fernández. Y aparecen en primera plana desde un oxidado viejo que perdió el tranvía pidiendo definir a qué clase social representa un sector o un delirante aspirante a canciller que ordena a sus huestes a no levantar los cortes.
Todo se resolvía en un abrir y cerrar de nota. En un encendido procesador de textos.
Traduciendo a primicias lamentables fiambres periodísticos. La inventiva a primera plana. Revisar los videos de las entrevistas son reiteraciones de las mismas preguntas, como si fuesen sordos y usaran anteojeras audibles. La respuesta a mi pregunta es la valedera. La otra... la otra respuesta no existe. Un estornudo equivalía a declarar alarma sanitaria de la gripe zeta. Una mala interpretación era tapa.
Y el mundo sigue andando. Porque a esos dislates de presuntos diarios serios si alguna vez lo fueron…y hoy ya caducos, los robotitos de los buscadores seleccionaban y distribuían por internet, estos disparates con copyright y todo.
A ello de agregan declaraciones y editoriales de despechados por su fracaso en la
circunstancia electoral. O desubicados y trasnochados triunfalistas que hace tiempo perdieron su ubicuidad. Todos se quieren hacer oír; y bienvenidos sean, pero… pero con responsabilidad y con tranquilidad, con la pelota contra el piso.
Ni murió ni fue guerrero como lo dijiste vos…
Uruguay planteó con firmeza una posición de defensa de su soberanía. Y ello no se pone en discusión. Le guste a quien le guste.
¿Vamos a hablar en serio?
El bloqueo ilegal de un puente sigue existiendo; la cesión de mando de una presidenta es una realidad ineludible mal que le guste a los alcahuetes de su derredor; la posición firme de Uruguay con el apoyo de la ciencia y la tecnología es indiscutible mal que les plazca a los mediocres especialistas en la cuadratura del círculo. El trade-off seria diplomáticamente inaceptable. Es una relación de sustitución entre dos o más alternativas. El término inglés trade-off carece de una buena traducción al castellano. Significa, más o menos que cuando se negocia algo, se tiene que ceder en alguna parte. Claro que en esa extraña ideota propia de los K de cambiar levantamiento de corte por apoyo en nombramiento, es como un amigo decía hace poco que es como secuestrar a un ministro argentino y pedir que nos den a cambio parte de su cuota Hilton. Es una extorsión y no una negociación. Comentarios falaces propios de bataclanes de la política.
La Haya dirá su veredicto. Quizás con tintes salomónicos y vergüenza ajena, pero… algunos lo quisieron así. Esos mismos que hoy se esconden pero que no deben olvidarse, sean Busti o Kirchner, sin olvidar los corifeos.
Y el presidente electo fue muy claro: “Hay una agenda interminable con Argentina. Si tenemos un problema que no podemos superar, aislémoslo y que el tiempo haga lo suyo. Tener un problema no quiere decir que haya que tener multitud de problemas”, agregó. Y puntualizó: “no se puede falsear tanto la realidad!
Quizás debió agregar un simple y contundente “ignorantes, abstenerse!”
El resto… el resto es silencio.
Jorge Balseiro Savio
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