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Un Uruguay que cambia y entra en el nuevo mundo
A poco de comenzar a funcionar BOTNIA en Fray Bentos significó un hito de un Uruguay distinto. Que comenzó a andar hace tiempo pero que llegó el tiempo de parir.
A pesar de todas las coyunturas que crujen cuando hay un cambio, pero en esta oportunidad mucho mayor. A pesar de la falta de educación global en estos temas donde pueden apreciarse comentarios y actitudes que no pueden ocurrir a cuatro años de la puesta en marcha de un proyecto, donde vemos que ni autoridades de la educación han previsto la nueva perspectiva, pero muchos periodistas aún creen que es como comentar fútbol.
Pero importa además otros intereses que se han acercado al país. Ya no es solamente BOTNIA. Ya ahora son sueco-finlandeses de STORA-ENSO, chilenos de ARAUCO ...
La ubicación geopolítica de Uruguay, no ya solamente entre dos monstruos como Argentina y Brasil, sino como fin del conducto de esa estructura de venas que significan el Uruguay, el Paraná, los trenes, las carreteras, para llegar a los puertos, se hace sentir.
Para preocupación de muchos que ven que se les escapa entre los dedos de sus manos lo que no supieron dirimir, sea por ineptitud sea por corrupción, sea por lo que sea.
Y estos partos difíciles, dolorosos pero reales, es producto de mucha gente que en una historia mediata fueron viendo lo que la forestación podía significar.
Transformándose en un hito en la región, Uruguay ha comenzado a recoger en los años recientes los beneficios derivados de la aplicación de la denominada Ley Forestal.
Esta ley ( Ley 15939, de 27.12.1987 ) echó las bases para el desarrollo sectorial en Uruguay.
Fue a partir de entonces que se abrió la posibilidad de explotar rentablemente una extensa superficie de suelos de menor aptitud para las tradicionales actividades agrícola - ganaderas de este país.
Pero a ello agreguemos las características del clima uruguayo, especialmente apto para el rápido crecimiento de varias especies madereras de gran demanda en el mercado mundial.
La historia de la forestación en Uruguay podría dividirse en dos etapas: la que abarca desde los orígenes hasta el año 1987 y, la etapa partir de la puesta en práctica de la nueva Ley de Desarrollo Forestal 15939, en diciembre de 1987.
Hasta el año 1988, la silvicultura en Uruguay se limitaba a unas 31 mil hectáreas plantadas (17 mil hectáreas de eucaliptos, 11 mil con pinos y 3 mil de otras especies menores). En el total de bosque implantado hasta 1988, dos departamentos acumulaban el 60%, Rivera implicaba un 36% y Paysandú el 24%. Sumando Río Negro (9%) y Tacuarembó (8%) se obtiene que más del 77% de la silvicultura uruguaya previa a la vigencia de la segunda Ley Forestal se concentraba en cuatro departamentos ubicados en una franja desde el norte hacia el noroeste del país. En la actualidad, la superficie de bosques, incluidos naturales e implantados, se estima en 1.350.000 hectáreas (7,7% de la superficie total del país). El índice de bosques per cápita es de 0,4 hectáreas. Datos más, datos menos.
Pero que no dejan lugar a dudas.
Además, porque han arrastrado en esa siembra, los progresos de otros aspectos y otras modalidades.
Desde compartir los montes con las vacas, hasta rejuvenecer los trenes y los puertos.
Y esto nadie lo puede dudar. Porque Uruguay no se durmió en los laureles y, aunque demoró, fue dando pasos seguros que hoy nos abren las ventanas a ese nuevo Uruguay con que tanta gente soñó. Con esa responsabilidad que ha sido reconocida a nivel mundial, Uruguay da estos pasos, vigilante de que la naturaleza no sea afectada por los impactos, con un criterio científico que enorgullece.
La montaña de los opositores de siempre podrá haber parido un ratón y han perdido una vez más.
Pero el país tiene una hermosa criatura que deberá cuidar.
El resto ... el resto es silencio.
El editor Jefe
Editores:
Prof. Jorge Balseiro Savio
Econ. Gonzalo Balseiro Giglio
Mercedes URUGUAY
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Dadme barcos y velas adecuadas y encontraré los hombres que no se amedrenten ante la tremenda inmensidad.
Johann Kepler
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