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Con una concurrencia cada vez menor, los integrantes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, resolvieron ahora, por moción de la asambleísta Paola Robles, volver a cortar la ruta, todos los domingos de setiembre mientras realizan asambleas.
La resolución fue adoptada casi en la media noche del PASADO día miércoles, en el Club Frigorífico, en donde la concurrencia se estimaba en unas 300 personas.
Se presentaron varias mociones, por parte de los concurrentes, pero la moción que logró mayoría, unas 200 personas, fue la de cortar los días domingos, mientras se realiza la Asamblea, mediante la modalidad de caravana y movilización.
Los piqueteros declararon el fin de la tregua a la que habían arribado.
Al implementar como forma de protesta, caravanas de vehículos que parten desde Gualeguaychú hacia Arroyo Verde los días domingo de setiembre, se obstaculiza la normal circulación y el tránsito se hace lento.
Esta resolución vuelve a llevar angustia a las familias que trabajan en el comercio exterior, ya que esto puede obstaculizar el pasaje de camiones con mercaderías por el Puente Internacional.
De a poco, se había vuelto a lograr una operativa casi normal en el Paso de Frontera de nuestra ciudad, con un tránsito importante de turistas y mercaderías. Volviendo poco a poco a retornar los servicios en el paso de frontera.
La posibilidad de cortes por dos horas, y las dificultades que las caravanas de autos han ocasionado en la ruta 136, hacen suponer que por momentos se volverá conflictiva la medida adoptada por la Asamblea Ambiental.
Los asambleístas piden se notifique a los directivos de Botnia para que concurran a declarar, prohibir el tránsito de camiones por rutas argentinas con mercaderías hacia UPM (UPM no trae insumos desde Argentina) y el control de la navegación de buques por el río Uruguay entre otros pedidos.
Nuevamente 300 personas apenas resuelven el futuro de la región, tomando nuevamente de rehén a ciudadanos que pagan sus impuestos a los cuales se los violenta en sus derechos humanos más elementales.
Parten de una verdad rebelada “Botnia contamina”, cuando en La Haya, en donde ellos pidieron ir, no pudieron demostrar contaminación alguna de la planta de UPM.
No les basta el acuerdo logrado entre dos gobiernos democráticamente electos, que resolvieron dirimir sus diferencias con un monitoreo en conjunto.
Estas personas se quieren convertir, como lo han hecho durante mucho tiempo, en dueños absolutos de una ruta.
Son fundamentalistas, y durante años han apelado a las amenazas, han tenido sometidos a dos pueblos hermanos, y no representan el sentir de la comunidad de Gualeguaychú y menos aún del pueblo de Entre Ríos.
Mientras los gobernantes, de uno y otro lado del río, vienen trabajando intensamente para solucionar la controversia, y rescatar y trabajar en aquellos temas en los que se puede trabajar juntos como comunidades, este grupúsculo de “iluminados”, vuelve a amenazar con obstaculizar el tránsito.
Solamente están midiendo fuerzas para volver en temporada turística a cortar la ruta.
Ojalá, la presidente de la nación argentina no lo permita, pero todo podemos esperar en un país, en donde un gobierno permitió durante casi 4 años, todas estas violaciones a los derechos más fundamentales de sus ciudadanos.
Argentina, un país gobernado por piqueteros.
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